miércoles, 11 de octubre de 2017

El veredicto.


Nada más llegar a España en los últimos días de agosto de 2016 en una decisión precipitada y medio suicida me vi envuelta en un mar de incertidumbre. ¿Cómo tenía que actuar con mi hijo?¿Qué enfermedad tenía? ¿Autismo? ¿Dónde pedir ayuda? ¿Qué hacer? 

Recuerdo los últimos días de agosto en donde me quería morir de ansiedad, mi hijo Marco acusaba los cambios de cambio de casa, de país, el viaje de vuelta con él sola desde Alemania fue para mí bastante duro, con un hijo, 3 maletas (el resto iban en la furgoneta), vuelta a una casa que en sí misma era un caos llena de cajas.
Chiqui Mateos, la madre de Rebeca y Sara fue un impulso de aire fresco, emoción y de ánimo.  Fue la primera persona que me dijo: por lo que me cuentas lo que tiene Marco no es autismo. Nunca le estaré suficientemente agradecida por aquella tarde de verano en su casa, sus orientaciones, ese café mientras nuestras hijas se bañaban en la piscina de su casa. GRACIAS

LLevé a mi hijo al Centro de Atención Temprana de Tomares (Sevilla) tras haber contactado por móvil a través de un cartel que había en la puerta y me contestó una mujer muy amable: María José, a Marco le harían una prueba, me darían un diagnóstico y a partir de septiembre veríamos qué ocurría, pues había lista de espera muy larga de niños y posiblemente iba a ser imposible darle la terapia el primer año. Dicho y hecho, llevé a mi hijo al CAIT para que lo sometieran un examen. Fue la hora y media más larga de mi vida....
Cuando llegué y me miró a los ojos la psicóloga me lo dijo claro: NO ES AUTISMO, PERO TIENE TEL. TRASTORNO ESPECÍFICO DEL LENGUAJE....Aquella noche el GOOGLE del ordenador de mi casa ardía.....

 

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